Los adaptógenos son plantas y hierbas que, por siglos, han sido utilizadas en la medicina tradicional para ayudar al cuerpo a adaptarse al estrés físico, mental y ambiental. Ejemplos como el ginseng, la moringa y el boldo son conocidos por sus efectos revitalizantes y restauradores.
Sin embargo, los beneficios de los adaptógenos no siempre se aprovechan al máximo debido a la baja absorción de sus nutrientes en el cuerpo. Aquí es donde entra la nanotecnología. Este avance científico permite descomponer las moléculas de los adaptógenos en partículas más pequeñas, lo que mejora la biodisponibilidad, es decir, la capacidad de tu organismo para absorber y utilizar estos nutrientes esenciales.